viernes, 2 de mayo de 2014

El futuro de la educación a distancia

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Las entradas anteriores de esta serie basada en mi libro Bases, mediaciones y futuro de la EaD en la sociedad digital, han sido las siguientes (todas ellas con vídeo):
Hoy corresponde ofrecerles una introducción sintética a la temática abordada en el Capítulo 9 de dicho libro, El futuro de la educación a distancia.
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A lo largo de esta serie he venido mostrando, además de las bases de la EaD, sus diferentes perspectivas y posibilidades de aplicación para este mundo en cambio. Pero como resulta que ese cambio no para en esta sociedad digital, en esta sociedad hiperconectada y condicionada cada vez más por los avances tecnológicos, parecería insensato no dedicar un capítulo a lo que en estos años se viene presentando como novedades tecnológicas disruptivas, fundamentalmente de uso en la educación superior y, aventurando el futuro, hacia dónde parece que podrá caminarse en un plazo no demasiado lejano. Ese es el afán de este capítulo, en el que cabían dos opciones a la hora de elaborarlo: a) realizar búsquedas bibliográficas y documentales actuales, fundamentalmente en formato electrónico porque los documentos y libros impresos podrían quedar obsoletos en breve espacio de tiempo para este objeto o, b) acudir a una de las series de trabajos que cada año se vienen publicando sobre este tema, me refiero a los Informes Horizon (Horizon Project, iniciativa New Media Consortium –NMC-). Naturalmente, entendí que esta última era la mejor vía para acercarme a unas previsiones más fundamentadas.

Me surge una pregunta en este capítulo, ¿podríamos afirmar que la EaD ha sido una disrupción pedagógica? Una disrupción sobre los modelos clásicos de educación, sin duda. Si se ofrece un producto diferente, de calidad, eficaz y eficiente y a menor coste, ¿hablamos de disrupción? Ciertamente la disrupción llega progresivamente a hacer desaparecer el modelo anterior (¿quién usa para escuchar música los discos de vinilo?) pero está claro que los modelos clásicos de educación no han desaparecido ni creemos que lo vayan a hacer en un futuro inmediato. En realidad los niños, adolescentes y jóvenes ya no aprenden igual, sus formas de adquirir conocimiento están cambiando ¿radicalmente?, ¿no deberían hacer lo propio las formas de enseñar? ¿no resulta una alteración de primer orden el aprendizajes que hoy se hace, también desde instituciones presenciales, a través de plataformas digitales?...